domingo, 29 de noviembre de 2015

El lado oscuro del universo.
Introducción:
     En pesaré este artículo con una  preguntar ¿Cuándo fue la última  vez que miraron las estrellas? Desafortunadamente la gran mayoría de las personas que les he preguntado y he encuestado la respuesta es no lo sé, no lo recuerdo ya que simplemente a muchos de nosotros tenemos otras cosas más importantes por qué preocuparnos y sobretodo en estos tiempos donde la contaminación que nosotros mismos generamos no nos permite apreciar el cielo. Desde pequeño me han fascinado las estrellas, el Universo y todo lo que en el conlleva; cuando tenía 8 años mi papa me compro un telescopio y me la pasaba horas observando el universo, las estrellas, los planetas y me preguntaba siempre ¿Qué hay halla fuera?, muchas veces solo veía luz, si luz simplemente luz.
     Hasta hace menos de 500 años, las personas creían que la Tierra estaba en el centro del universo. Ya cuando apareció el gran astrónomo Johannes Kepler en 1571, la gente empezó a comprender que los planetas giran alrededor del Sol. Kepler descubrió que los movimientos de los planetas se pueden explicar de manera muy precisa mediante algunas fórmulas matemáticas simples. Concluyó que las órbitas de los planetas alrededor del Sol no son perfectamente circulares, sino que en cambio son elípticas, como círculos elongados. Kepler encontró que cuanto más cerca se encontraba un planeta al Sol, tanto más rápido se desplazaba. Entonces, esto significa que la distancia promedio de un planeta desde el Sol está relacionada con el tiempo que demora en hacer una órbita completa alrededor del Sol.

     La luz de unas estrellas que explotaron hace miles de millones de años reveló recientemente que 75% del Universo está hecho de una forma de energía nunca antes detectada, que produce repulsión gravitacional y acelera la expansión del universo.
El 15 de octubre de 1998 el telescopio Keck II, situado en la cima del volcán Kilauea, en Hawai, escudriñaba un retazo de cielo en el área de la constelación de Pegaso. Hacía unas semanas, los científicos del Proyecto de Cosmología con Supernovas (Supernova Cosmology Project), dirigido por Saul Perlmutter, habían tomado fotos de las galaxias de la misma región como referencia. Al comparar las nuevas imágenes con las de referencia, vieron que en una galaxia había aparecido un punto brillante. Era una supernova, una estrella que hizo explosión —justo lo que estaban buscando—. La llamaron Albinoni, como el compositor italiano del siglo XVIII (Perlmutter toca el violín).
Nueve días después, el grupo —un equipo internacional de investigadores— usó el Telescopio Espacial Hubble, además del Keck II, para medir la luminosidad aparente de Albinoni, así como el corrimiento al rojo de la galaxia en la que se localiza. Al cabo de varios días confirmaron que se trataba de una supernova de tipo Ia con un corrimiento al rojo de 1.2, lo que indicaba que hizo explosión hace miles de millones de años.
    Este grupo, así como el Equipo de Búsqueda de Supernovas de Alto Corrimiento al Rojo (High-z Supernova Search Team), dirigido por el astrónomo Brian Schmidt, se dedica a buscar supernovas de este tipo por todo el cielo. Las supernovas  son muy intensas, lo que permite verlas desde muy lejos, y alcanzan todo aproximadamente el mismo brillo intrínseco, por lo que son excelentes patrones de luminosidad. Hoy en día, las supernovas  son el patrón más usado para determinar distancias a galaxias muy lejanas. Los dos equipos de cosmología con supernovas comparan la distancia de las supernovas  que descubren con el corrimiento al rojo de sus galaxias para estudiar el pasado de la expansión del Universo.
    La cosa tiene implicaciones, por ejemplo, en la edad del Universo. Ésta se calculaba suponiendo que la gravedad frenaba la expansión. Si en vez de frenarse, se acelera, el cálculo cambia y el Universo resulta más antiguo.
    Pero la implicación más tremenda del Universo acelerado tiene que ver con el asunto de la gravedad. Ésta es una fuerza de atracción y, en efecto, tiende a frenar la expansión del Universo. Entonces, ¿quién demonios la está acelerando?
    En las ciencias, como en la vida, las cosas tienen muchas facetas. El efecto de aceleración del Universo nos pone ante un problema —el de buscar al responsable— pero al mismo tiempo resuelve otro. Porque el efecto de aceleración cósmica requiere energía en cantidades… eje… cósmicas, de modo que hay más energía en el Universo de la que habíamos visto hasta hoy. Entonces podemos reconciliar por fin el modelo inflacionario con las observaciones. Aunque no sepamos qué es, esta nueva energía oscura (como la han llamado los cosmólogos, pero no porque sea maligna, sino porque no se ve) añadida a los recuentos anteriores de materia y energía, completa la cantidad necesaria para que el Universo sea de geometría plana, como exige el modelo inflacionario.
     El Universo se va a acabar —o por lo menos se van a acabar las condiciones aptas para la vida— pero no te pongas a escribir tu testamento, aún falta muchísimo. Con todo, es interesante preguntarse cómo podría ser el final.
    Antes de 1998 se consideraban, en esencia, dos posibles capítulos finales para el Universo: ¿sería la fuerza de gravedad total lo bastante intensa como para frenar la expansión e invertirla, o seguiría el Universo creciendo para siempre? En el primer caso el Universo terminaba con un colosal apachurrón exactamente simétrico al Big Bang; en el segundo, la expansión seguía eternamente, diluyendo el cosmos y haciéndolo cada vez más aburrido.
     Con el descubrimiento de la expansión acelerada y la energía oscura las cosas han cambiado. Si bien aún no se puede decidir si la energía oscura es constante cosmológica o quintaesencia, está claro, en todo caso, que la posibilidad del Gran Apachurró queda excluida. El Universo seguirá expandiéndose para siempre hasta que desde la Tierra no veamos ya otras galaxias por haber aumentado tanto las distancias que su luz ya no nos alcance.
     Pero nuestra propia galaxia seguirá acompañándonos, por así decirlo. Las estrellas que la componen seguirán unidas por la fuerza gravitacional, como también seguirán unidos los planetas a sus estrellas. De modo que, pese a todo, las cosas en la Tierra seguirán su curso normal. Pequeño detalle: al Sol se le acabará el combustible en 5 000 millones de años, de modo que, más allá de ese tiempo, no se puede decir que las cosas en la Tierra sigan su curso normal, pero pasemos por alto esta minucia.
     El año pasado algunos cosmólogos propusieron una variante de la teoría de la energía oscura que consiste en tomar en cuenta ciertos valores, antes desdeñados, de un parámetro que la describe. Para distinguirla de la quintaesencia los científicos llamaron “energía fantasma” a la energía oscura de este tipo. No precipiten conclusiones los esotéricos: estos nombres son sólo nombres, que no llevan significado oculto ni ocultista. A los científicos les gustan los nombres llamativos, como a cualquiera.
     Si la energía oscura resulta ser de tipo energía fantasma, el final del Universo será muy distinto a lo que nos habíamos imaginado. Según el físico Robert Caldwell y sus colaboradores, llegará un día, dentro de unos 22 mil millones de años, en que la aceleración de la expansión del Universo empezará a notarse a escalas cada vez más pequeñas para producir un final que se llama Big Rip (el “Gran Desgarrón”). Mil millones de años antes del Big Rip, la energía fantasma superará a la atracción gravitacional que une a unas galaxias con otras y se desmembrarán los cúmulos de galaxias. Sesenta millones de años antes del fin, se desgarran las galaxias. Tres meses antes del Big Rip, el efecto alcanza la escala de los sistemas planetarios: los planetas se desprenden de sus estrellas. Faltando 30 minutos para el postrer momento, los planetas se desintegran. En la última fracción de segundo del Universo los átomos se desgarran. Luego, nada.
     Espantoso, ¿verdad? Por suerte, para entonces hace mucho que la Tierra habrá dejado de existir. Qué alivio.

Conclusión:
     Nuestro Universo es algo en lo que tardaremos años en entender y conocer, posiblemente las nuevas tecnologías nos ayuden a poder adentrarnos más a fondo a todo eso que está allí a fuera. Por ahora será un misterio el conocer si hay más galaxias como la nuestra o si hay más seres vivos como nosotros o de qué tamaño es la galaxia.

¿Por qué has elegido este tema?
El lado oscuro del Universo lo elegí porque para mí es un tema súper interesante desde que tengo memoria me ha gustado todo lo relacionado con el universo, la física y ciencia, además el simple hecho de responder muchas cuestiones acerca de dónde venimos y si somos los únicos en este mundo o universo son tan complejas que es necesario dar un vistazo al fascinante mucho de lo incomprensible y de hecho investigar acerca de la teoría de la relatividad. Una reflexión de este artículo seleccionado, para mí lo retomaría para realizar mi texto académico con el nombre de la Expansión del Universo.
¿De dónde partiste para empezar a  escribir?

Primero leí el artículo llamado el lado oscuro del Universo y como no me daba mucha información tuve que investigar en otros libros y artículos relacionados, tales como vídeos y series del cosmos así mismo decidí cambiar el nombre a la expansión del Universo.

miércoles, 21 de octubre de 2015

¿Qué es ser un estudiante en línea?

¿Qué es ser un estudiante en línea?

Hoy en día el uso de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) han venido a transformar la forma en como interactuamos, pero sobretodo, la manera en como aprendemos; ejemplo de ello, es la creación de escuelas virtuales, en las que podemos seguir con nuestros estudios desde la comodidad de casa, o bien desde nuestro lugar de trabajo u otro. Sin embargo, esta modalidad de estudios presenta nuevos retos y desafíos para todo aquel que aspire a convertirse en un estudiante en línea.

La etapa 4. Enseñanza colaborativa basada en Internet, da lugar al surgimiento de la educación en línea, la cual propicia un cambio sustancial, dejar de ser alumnos para convertirse en estudiantes; respecto a este cambio de rol Bautista, Borges & Forés (2006) mencionan que los estudiantes, mantienen pautas de funcionamiento fundamentadas en la autonomía y la madurez, mientras que el alumno tradicional es dependiente de la acción e instrucciones del docente.

Quizá, el desafío más grande al que te enfrentarás como estudiante en línea será convertirte en todo un alfabeta digital. Es decir, “conocer cuando hay una necesidad de información; identificar las necesidades de la información; trabajar con diversas fuentes y códigos de información; saber manejar la sobrecarga de información y discriminar la calidad de las fuente de información; organizar la información; usar la información eficazmente; y saber comunicar la información encontrada a otros.”
Hay quienes creen que estudiar en línea es difícil y muy complicado debido a que deben ser un experto en la tecnología. Sin embargo, conforme vayas avanzando en la modalidad abierta y a distancia, te irás dando cuenta que estos mitos son totalmente falsos, ya que ser un estudiante en línea no es fácil ni difícil, basta, con aplicar estrategias y acciones que te permitan autogestionar tu aprendizaje, asimismo, resulta fundamental crear un compromiso contigo y con tu aprendizaje, así como desarrollar tu comprensión lectora, puesto que el entender lo que lees te evitará frustraciones y pérdidas de tiempo.


Ahora, ya identificas los elementos primordiales para enfrentarte a esta modalidad, y lo que implica ser un estudiante en línea, esfuérzate y ten confianza siempre en lo que realizas. Recuerda que el verdadero aprendizaje no se basa en consumir ideas o información, sino en apropiarte del conocimiento. Nunca olvides que cuentas con las habilidades y destrezas necesarias para triunfar en esta modalidad.