El lado oscuro del universo.
Introducción:
En
pesaré este artículo con una preguntar
¿Cuándo fue la última vez que miraron
las estrellas? Desafortunadamente la gran mayoría de las personas que les he
preguntado y he encuestado la respuesta es no lo sé, no lo recuerdo ya que
simplemente a muchos de nosotros tenemos otras cosas más importantes por qué
preocuparnos y sobretodo en estos tiempos donde la contaminación que nosotros
mismos generamos no nos permite apreciar el cielo. Desde pequeño me han
fascinado las estrellas, el Universo y todo lo que en el conlleva; cuando tenía
8 años mi papa me compro un telescopio y me la pasaba horas observando el
universo, las estrellas, los planetas y me preguntaba siempre ¿Qué hay halla
fuera?, muchas veces solo veía luz, si luz simplemente luz.
Hasta
hace menos de 500 años, las personas creían que la Tierra estaba en el centro
del universo. Ya cuando apareció el gran astrónomo Johannes Kepler en 1571, la
gente empezó a comprender que los planetas giran alrededor del Sol. Kepler
descubrió que los movimientos de los planetas se pueden explicar de manera muy
precisa mediante algunas fórmulas matemáticas simples. Concluyó que las órbitas
de los planetas alrededor del Sol no son perfectamente circulares, sino que en
cambio son elípticas, como círculos elongados. Kepler encontró que cuanto más
cerca se encontraba un planeta al Sol, tanto más rápido se desplazaba.
Entonces, esto significa que la distancia promedio de un planeta desde el Sol
está relacionada con el tiempo que demora en hacer una órbita completa alrededor
del Sol.
La luz
de unas estrellas que explotaron hace miles de millones de años reveló recientemente
que 75% del Universo está hecho de una forma de energía nunca antes detectada,
que produce repulsión gravitacional y acelera la expansión del universo.
El 15 de octubre de 1998 el telescopio
Keck II, situado en la cima del volcán Kilauea, en Hawai, escudriñaba un retazo
de cielo en el área de la constelación de Pegaso. Hacía unas semanas, los
científicos del Proyecto de Cosmología con Supernovas (Supernova
Cosmology Project), dirigido por Saul Perlmutter, habían tomado fotos
de las galaxias de la misma región como referencia. Al comparar las nuevas
imágenes con las de referencia, vieron que en una galaxia había aparecido un
punto brillante. Era una supernova, una estrella que hizo
explosión —justo lo que estaban buscando—. La llamaron Albinoni, como el
compositor italiano del siglo XVIII (Perlmutter toca el violín).
Nueve días después, el grupo —un
equipo internacional de investigadores— usó el Telescopio Espacial Hubble,
además del Keck II, para medir la luminosidad aparente de Albinoni, así como el
corrimiento al rojo de la galaxia en la que se localiza. Al cabo de varios días
confirmaron que se trataba de una supernova de tipo Ia con un corrimiento al
rojo de 1.2, lo que indicaba que hizo explosión hace miles de millones de años.
Este grupo, así como el Equipo de Búsqueda de Supernovas de Alto
Corrimiento al Rojo (High-z Supernova Search Team), dirigido por el
astrónomo Brian Schmidt, se dedica a buscar supernovas de este tipo por todo el
cielo. Las supernovas son muy intensas,
lo que permite verlas desde muy lejos, y alcanzan todo aproximadamente el mismo
brillo intrínseco, por lo que son excelentes patrones de luminosidad. Hoy en
día, las supernovas son el patrón más
usado para determinar distancias a galaxias muy lejanas. Los dos equipos de
cosmología con supernovas comparan la distancia de las supernovas que descubren con el corrimiento al rojo de
sus galaxias para estudiar el pasado de la expansión del Universo.
La cosa tiene implicaciones, por
ejemplo, en la edad del Universo. Ésta se calculaba suponiendo
que la gravedad frenaba la expansión. Si en vez de frenarse, se acelera, el
cálculo cambia y el Universo resulta más antiguo.
Pero la implicación más tremenda del Universo acelerado tiene que ver
con el asunto de la gravedad. Ésta es una fuerza de atracción y, en efecto,
tiende a frenar la expansión del Universo. Entonces, ¿quién demonios la está
acelerando?
En las ciencias, como en la vida, las cosas tienen muchas facetas. El
efecto de aceleración del Universo nos pone ante un problema —el de buscar al
responsable— pero al mismo tiempo resuelve otro. Porque el efecto de
aceleración cósmica requiere energía en cantidades… eje… cósmicas, de modo que
hay más energía en el Universo de la que habíamos visto hasta hoy. Entonces
podemos reconciliar por fin el modelo inflacionario con las observaciones.
Aunque no sepamos qué es, esta nueva energía oscura (como la
han llamado los cosmólogos, pero no porque sea maligna, sino porque no se ve)
añadida a los recuentos anteriores de materia y energía, completa la cantidad
necesaria para que el Universo sea de
geometría plana, como exige el modelo inflacionario.
El Universo se va a acabar —o por lo menos se van a acabar las
condiciones aptas para la vida— pero no te pongas a escribir tu testamento, aún
falta muchísimo. Con todo, es interesante preguntarse cómo podría ser el final.
Antes de 1998 se consideraban, en esencia, dos posibles capítulos
finales para el Universo: ¿sería la fuerza de gravedad total lo bastante
intensa como para frenar la expansión e invertirla, o seguiría el Universo
creciendo para siempre? En el primer caso el Universo terminaba con un colosal
apachurrón exactamente simétrico al Big Bang; en el segundo, la expansión
seguía eternamente, diluyendo el cosmos y haciéndolo cada vez más aburrido.
Con el descubrimiento de la expansión acelerada y la energía oscura las
cosas han cambiado. Si bien aún no se puede decidir si la energía oscura es
constante cosmológica o quintaesencia, está claro, en todo caso, que la
posibilidad del Gran Apachurró queda excluida. El Universo seguirá
expandiéndose para siempre hasta que desde la Tierra no veamos ya otras
galaxias por haber aumentado tanto las distancias que su luz ya no nos alcance.
Pero nuestra propia galaxia seguirá acompañándonos, por así decirlo. Las
estrellas que la componen seguirán unidas por la fuerza gravitacional, como
también seguirán unidos los planetas a sus estrellas. De modo que, pese a todo,
las cosas en la Tierra seguirán su curso normal. Pequeño detalle: al Sol se le
acabará el combustible en 5 000 millones de años, de modo que, más allá de ese
tiempo, no se puede decir que las cosas en la Tierra sigan su curso normal,
pero pasemos por alto esta minucia.
El año pasado algunos cosmólogos propusieron una variante de la teoría
de la energía oscura que consiste en tomar en cuenta ciertos valores, antes
desdeñados, de un parámetro que la describe. Para distinguirla de la
quintaesencia los científicos llamaron “energía fantasma” a la energía oscura
de este tipo. No precipiten conclusiones los esotéricos: estos nombres son sólo
nombres, que no llevan significado oculto ni ocultista. A los científicos les
gustan los nombres llamativos, como a cualquiera.
Si la energía oscura resulta ser de tipo energía fantasma, el final del
Universo será muy distinto a lo que nos habíamos imaginado. Según el físico
Robert Caldwell y sus colaboradores, llegará un día, dentro de unos 22 mil
millones de años, en que la aceleración de la expansión del Universo empezará a
notarse a escalas cada vez más pequeñas para producir un final que se
llama Big Rip (el “Gran Desgarrón”). Mil millones de años
antes del Big Rip, la energía fantasma superará a la atracción
gravitacional que une a unas galaxias con otras y se desmembrarán los cúmulos
de galaxias. Sesenta millones de años antes del fin, se desgarran las galaxias.
Tres meses antes del Big Rip, el efecto alcanza la escala de los
sistemas planetarios: los planetas se desprenden de sus estrellas. Faltando 30
minutos para el postrer momento, los planetas se desintegran. En la última
fracción de segundo del Universo los átomos se desgarran. Luego, nada.
Espantoso, ¿verdad? Por suerte, para entonces hace mucho que la Tierra
habrá dejado de existir. Qué alivio.
Conclusión:
Nuestro
Universo es algo en lo que tardaremos años en entender y conocer, posiblemente
las nuevas tecnologías nos ayuden a poder adentrarnos más a fondo a todo eso
que está allí a fuera. Por ahora será un misterio el conocer si hay más
galaxias como la nuestra o si hay más seres vivos como nosotros o de qué tamaño
es la galaxia.
¿Por qué has elegido este tema?
El lado oscuro del Universo lo elegí porque
para mí es un tema súper interesante desde que tengo memoria me ha gustado todo
lo relacionado con el universo, la física y ciencia, además el simple hecho de
responder muchas cuestiones acerca de dónde venimos y si somos los únicos en
este mundo o universo son tan complejas que es necesario dar un vistazo al
fascinante mucho de lo incomprensible y de hecho investigar acerca de la teoría
de la relatividad. Una reflexión de este artículo seleccionado, para mí lo retomaría
para realizar mi texto académico con el nombre de la Expansión del Universo.
¿De dónde partiste para empezar a escribir?
Primero leí el artículo llamado el
lado oscuro del Universo y como no me daba mucha información tuve que
investigar en otros libros y artículos relacionados, tales como vídeos y series del cosmos así mismo decidí cambiar el nombre a la expansión del Universo.